No, no temáis, no me voy a poner a hablar de la estupenda novela del mismo nombre (homónima que dirían los clásicos, pero yo no lo diré así, ya que soy vulgar, del pueblo, “y a mucha honra y mierda para el que mal me nombra”, que decíamos de chavales, haciendo gala de una chulería que luego sin dudarlo, la vida nos rebajó con algunas ostias, que en mayor o menor medida a todos nos han dado, y las que nos queda por encajar…).
Estaba yo pensando en cual podía ser la broma que colgar en este blog, para celebrar este día, llevaba varios segundos dándole vueltas al tema, no soy yo de los que piensan mucho, sino a veces demasiado… y preguntándome sobre el formato que pudiera tener, pues claro, en el día de hoy todo el mundo está precavido, y mañana nadie se acordará….
Y como la inspiración no llegaba…. maldita musa, pero eso sí, no olvida, la muy canalla, casi ningún día, despertarme de madrugada. ¡No voy a ser yo como vosotros!, que a esas horas os despertáis por vuestros bajos instintos (unas veces con ganas de mear, y otras con ganas de otra cosa). A mí luego, una vez sentido el frio suelo, en los pies desnudos, mientras voy al baño, y el codazo posterior a la vuelta del mismo, llegan a raudales a la mente despierta, miles de ideas, pero que por suerte y tras una hora de dar vueltas, el sueño las hace caer en el olvido, y me despierto pensando “¿en qué estaba pensando?”, a veces sabéis, es mejor no forzar la memoria…. En fin que he decidido enrrollarme y pensar en una.
Espero sinceramente, que hoy no os gasten ninguna inocentada molesta, no más allá de recibir una llamada de teléfono, y que una agradable voz femenina o masculina -que para gustos están los colores- os susurre al oído, con poca interferencia de estática: “te quiero cariño…”.
¿Dónde está la inocentada? Pues que esta llamada se produzca justo, en ese momento que mas duelen las cosas, en que más débiles no sentimos.
Para unos podrá ser, que la reciban cuando su pareja este en ese momento con ellos, y tengan que explicar lo inexplicable, mientras el rojo tiñe tus mejillas.
Para otros/as puede ser, el mero hecho de recibir la llamada, “Si a mí, ni mi madre me dijo que me quería nunca…”.
Pero la gran inocentada, es que la llamada os pille cagando, sentados en el trono, antes de “abdicar”, y por tanto, antes de convertiros en una de las personas más felices del mundo. Y de donde, esta llamada os arranca, con la ropa interior en los tobillos…… Estoy seguro, que gustaría oir vuestra contestación: “Si ¿???, grñm, grñm, es que me pillas en mal momento, grñm…” Cosas Varias.
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